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El retorno a la normalidad luego del COVID-19

Para algunas empresas, la supervivencia a corto plazo es el único tema de la agenda. Otros están mirando a través de la niebla de incertidumbre, pensando en cómo posicionarse una vez que la crisis haya pasado y las cosas vuelvan a la normalidad. La pregunta es: «¿Cómo será la normalidad?» Si bien nadie puede decir cuánto durará la crisis, lo que encontramos en el otro lado no se verá como el normal en el que antes vivíamos.

Cada vez está más claro que nuestra era se definirá por una ruptura fundamental: el período anterior al COVID-19 y la nueva normalidad que surgirá en la era post-viral: la «próxima normalidad». En esta nueva realidad sin precedentes, seremos testigos de una dramática reestructuración del orden económico y social en el que los negocios y la sociedad han operado tradicionalmente. Y en el futuro cercano, veremos el comienzo de la discusión y el debate sobre lo que podría implicar la próxima normalidad y cuán nítidamente sus contornos divergirán de aquellos que previamente moldearon nuestras vidas.

Intentaremos responder a la pregunta que plantean los líderes de los sectores público, privado y social: ¿Qué se necesitará para enfrentar esta crisis, ahora que nuestras métricas y procesos comerciales tradicionales se han vuelto irrelevantes? En pocas palabras, es nuestro turno de responder una pregunta que muchos de nosotros una vez le hicimos a nuestros abuelos: ¿Qué hicieron durante la guerra?

Nuestra respuesta es un llamado a actuar en cinco etapas (Las 5 Rs), que conducen desde la crisis de hoy a la próxima normalidad que surgirá después de que se haya ganado la batalla contra el COVID-19: Resolver, Resistir, Regresar, Reimaginar y Reformar.

La duración de cada etapa variará según el contexto geográfico y de la industria, y las instituciones pueden encontrarse operando en más de una etapa simultáneamente. Hoy, muchos tienen como imperativo «Salvaguardar nuestras vidas y nuestros medios de vida», ante la urgencia de contrarrestar el virus y resolver la economía, y por lo tanto precede a nuestro enfoque de reinventar el futuro, después de la pandemia.

Colectivamente, estas cinco etapas representan el imperativo de nuestro tiempo: la batalla contra COVID-19 es una que los líderes de hoy deben ganar si queremos encontrar un camino económico y socialmente viable hacia la próxima normalidad.

1. Resolver

En casi todos los países, los esfuerzos de respuesta a la crisis están en pleno movimiento. Se ha desplegado una gran variedad de intervenciones en la salud pública. Los sistemas de salud están, literalmente, en pie de guerra para aumentar su capacidad de camas, unidades de cuidados intensivos, suministros de seguridad y trabajadores capacitados. Se están realizando esfuerzos para aliviar la escasez de suministros médicos muy necesarios en estos momentos. Los planes de continuidad comercial y seguridad de los empleados se han intensificado, con el teletrabajo establecido como el modo operativo predeterminado. Muchos están lidiando con una desaceleración aguda en sus operaciones, mientras que otros buscan acelerar para satisfacer la demanda en áreas críticas que abarcan alimentos, suministros de higiene y artículos de papel. Las instituciones educativas se están moviendo a un mundo en línea para proporcionar oportunidades de aprendizaje continuo a medida que las aulas físicas cierran. Esta es la etapa en la que los líderes mundiales se centran actualmente.

Y, sin embargo, sigue existiendo una combinación tóxica de inacción y parálisis, lo que obstaculiza las elección de acciones a implementar: bloqueo o no; aislamiento o cuarentena; cierre de fábricas o reducción de producción. Es por eso que llamamos a esta primera etapa Resolver: la necesidad de determinar la escala, el ritmo y la profundidad de las acciones requeridas. Si usted es un líder en una organización, guíese por esta frase “Sé qué hacer. Solo necesito decidir si aquellos que necesitan actuar comparten mi decisión de hacerlo «.

2. Resistir

La pandemia se ha transformado en una creciente crisis para la economía y el sistema financiero. El fuerte retroceso de la actividad económica, necesaria para proteger la salud pública, pone en peligro el bienestar económico de los ciudadanos y las instituciones. La rápida sucesión de desafíos de liquidez y solvencia que afectan a múltiples industrias está demostrando resistencia a los esfuerzos de los bancos centrales y los gobiernos para mantener el funcionamiento del sistema financiero. Una crisis de salud se está convirtiendo en una crisis financiera, ya que la incertidumbre sobre el tamaño, la duración y la forma de la disminución del PIB y el empleo socava lo que queda de la confianza empresarial.

En un análisis, basado en múltiples fuentes, indica que la conmoción a nuestros medios de vida por el impacto económico de los esfuerzos de supresión de virus podría ser la mayor en casi un siglo. En Europa y Estados Unidos, es probable que esto conduzca a una disminución de la actividad económica en un solo trimestre que sea mucho mayor que la pérdida de ingresos experimentada durante la Gran Depresión.

Ante estos desafíos, la resistencia es una necesidad vital. Los problemas a corto plazo de la gestión de efectivo para liquidez y solvencia son claramente primordiales. Pero poco después, las empresas deberán actuar sobre planes de resistencia más amplios. Gran parte de la población experimentará incertidumbre y estrés financiero personal. Los líderes de los sectores público, privado y social deberán tomar decisiones difíciles «en la marcha» que equilibren la sostenibilidad económica y social, dado que la cohesión social ya está bajo una fuerte presión del populismo y otros desafíos que existían antes del coronavirus.

3. Regresar

El regreso de las empresas a la salud operativa después de un cierre severo es extremadamente desafiante, como lo está encontrando China incluso cuando lentamente regresa al trabajo. La mayoría de las industrias necesitarán reactivar toda su cadena de suministro, incluso cuando la escala diferencial y el momento del impacto del COVID-19 significan que las cadenas de suministro globales enfrentan interrupciones en múltiples geografías. El punto más débil de la cadena determinará el éxito o no de un retorno a la recontratación, la capacitación y el logro de niveles anteriores de productividad de la fuerza laboral. Por lo tanto, los líderes deben reevaluar todo su sistema de negocio y planificar acciones contingentes para que sus negocios vuelvan a una producción efectiva en ritmo y escala.

Para agravar el desafío, el invierno traerá una crisis renovada para muchos países. Sin una vacuna o un tratamiento profiláctico efectivo, un rápido retorno a una propagación creciente del virus es una amenaza genuina. En tal situación, los líderes gubernamentales pueden enfrentar un “Sophie’s choice” extremadamente doloroso: mitigar el riesgo de vida resurgente versus el riesgo para la salud de la población que podría desembocar en otro fuerte retroceso económico.

4. Reimaginar

Una crisis de esta escala creará un cambio discontinuo en las preferencias y expectativas de los individuos como ciudadanos, empleados y consumidores. Estos cambios y su impacto en cómo vivimos, cómo trabajamos y cómo usamos la tecnología surgirán más claramente en las próximas semanas y meses. Las instituciones que se reinventan para aprovechar al máximo una mejor visión y previsión, a medida que evolucionan las preferencias, tendrán un éxito desproporcionado. Claramente, el comercio en línea sin contacto podría reforzarse de manera que modifique el comportamiento del consumidor para siempre. Pero otros efectos podrían resultar aún más significativos a medida que la búsqueda de la eficiencia da paso al requisito de la capacidad de recuperación: el final de la globalización de la cadena de suministro, por ejemplo, si la producción y el abastecimiento se acercan al usuario final.

La crisis revelará no solo vulnerabilidades sino también oportunidades para mejorar el desempeño de las empresas. Los líderes deberán reconsiderar qué costos son realmente fijos versus variables, ya que el cierre de grandes franjas de producción arroja luz sobre lo que finalmente se requiere o no es bueno tener. Las decisiones sobre hasta qué punto flexibilizar las operaciones sin pérdida de eficiencia también se basarán en la experiencia de cerrar gran parte de la producción mundial. Las oportunidades para ampliar la adopción de la tecnología se acelerarán mediante el rápido aprendizaje sobre lo que se necesita para impulsar la productividad cuando la mano de obra no está disponible. El resultado: un sentido más sólido de lo que hace que las empresas sean más resistentes a las crisis, más productivas y más capaces de satisfacer a los clientes.

 

5. Reformar

El mundo ahora tiene una definición mucho más precisa de lo que constituye un suceso del cisne negro. Es probable que esta crisis dé paso a un deseo de restringir algunos factores que ayudaron a que el COVID-19 sea un desafío global, en lugar de un problema local a ser manejado. Es probable que los gobiernos se sientan motivados y apoyados por sus ciudadanos para asumir un papel más activo en la configuración de la actividad económica. Los líderes empresariales deben anticipar cambios respaldados popularmente en las políticas y regulaciones a medida que la sociedad busca evitar, mitigar y prevenir una futura crisis de salud del tipo que estamos experimentando hoy.

En la mayoría de las economías, un sistema de atención médica poco evolucionado desde su creación después de la Segunda Guerra Mundial necesitará determinar cómo enfrentar un aumento tan rápido en el volumen de pacientes, gestionando sin problemas la atención presencial y virtual. Los enfoques de salud pública, en un mundo interconectado y altamente móvil, deben repensar la velocidad y la coordinación global con la que deben reaccionar. Será necesario abordar las políticas sobre infraestructura de salud crítica, reservas estratégicas de suministros clave e instalaciones de producción de contingencia para equipos médicos críticos. Los gerentes del sistema financiero y la economía, habiendo aprendido de los fracasos inducidos económicamente de la última crisis financiera mundial, ahora deben lidiar con el fortalecimiento del sistema para resistir las crisis exógenas y globales, como el impacto de esta pandemia. Las instituciones educativas deberán considerar la modernización para integrar el aula y el aprendizaje a distancia. Y la lista continua…

Las secuelas de la pandemia también brindarán la oportunidad de aprender de una gran cantidad de innovaciones y experimentos sociales, que van desde trabajar desde casa hasta la vigilancia a gran escala. Con esto se comprenderá qué ciertas innovaciones, si se adoptan de manera permanente, podrían proporcionar una mejora sustancial al bienestar económico y social, y que en última instancia inhibirían el mejoramiento más amplio de la sociedad, incluso si son útiles para detener o limitar la propagación del virus.

A medida que consideramos la escala de cambio que el COVID-19 ha engendrado, y continuará engendrando en las próximas semanas y meses, nos sentimos obligados a reflexionar no solo sobre una crisis de salud de inmensa proporción sino también sobre una inminente reestructuración del orden económico global. Aún está por verse cómo evolucionará exactamente esta crisis. Pero las cinco etapas descritas aquí ofrecen a los líderes un camino claro para comenzar a navegar a la siguiente normalidad, una normalidad que no se parece a ninguna en los años anteriores al COVID-19, la pandemia que lo cambió todo.

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